Madrugar, desayuno rápido, metro...
Gente en la universidad, en la cafetería sobre todo. Cafés y cervezas mañaneros. Yo casi prefiero la cerveza. Una clase aburrida y otro entretenida. Mucho curro, el profesor nos mete prisa, "como futuros periodistas, ¡tenéis que aprender a trabajar con el tiempo pegado al culo!".
Pero a mediodía sale el sol, los jardines se llenan de vaqueros rotos, litronas, libros en el suelo, y hasta alguna que otra guitarra. Mis amigas y yo optamos por unirnos también, prefiriendo sentir el sol mejor que la luz del proyector de clase. Una de ellas está enamorada de un francés de rastas que está sentado a nuestro lado. Otra está liando algo que huele verdaderamente bien. Yo me tumbo lentamente, mirando al cielo...azul, sin nubes... Alguien me ofrece un poco de cerveza, y me levanto para refrescarme. Me doy cuenta de que de repente mi amiga se levanta, y se sienta al lado del francés. La otra me pasa el porro y se levanta. Había olvidado algo. Yo me quedo allí, sintiendo como el calor va penetrando lentamente por mi cazadora. Estoy rodeada de gente pero me siento como ausente, como en una burbuja, estando allí, pero sin estar realmente.
Alguien de repente me tapa los ojos, y sonrío. Se acerca y me roza el cuello lentamente con los labios. Pero el calor se va en un instante, y me sobresalto. Era el viento, frío. Y pensaba que eras tú... Mi corazón volvió a su sitio, y volví a tumbarme en la hierba, mirando al cielo, sin nubes...
miércoles, 18 de febrero de 2009
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