Con el sonido de un piano empiezo mi viaje. La música está a volumen bajo, y poco a poco voy dejando de escucharla. Me voy sumergiendo en las palabras, como si de agua se tratase, y todo a mi alrededor se vuelve borroso, como si no llevara gafas de buceo. Tan solo las letras permanecen nítidas, y me van atrapando. Mi mente vuela alto, el colchón cada vez se vuelve más blando. Ya no noto la cabeza apoyada en la dura pared, ni que tengo frías las puntas de los pies. Comienzo a escuchar las olas, y huelo a sal. Las agujas del reloj avanzan a escondidas, a mi me parece que pasan segundos, pero también años.
Vuelvo en mí cuando la poca luz de la calle casi no me permite seguir leyendo. En la cabeza vuelvo a notar la dureza de la pared. Tengo frío ya en todo el cuerpo. Las olas se desvanecen de repente, la música terminó hace tiempo. Me incorporo en la cama y veo los edificios a través de la ventana.
Cierro en libro y lo dejo en la mesilla. Intento situarme fuera de esas páginas y me desperezo. Ojalá pudiera permanecer entre las páginas todo el día.
lunes, 30 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Me he pasado al inglés; blog nuevo, aunque seguiré con el de siempre!
ResponderEliminarLlegué de casualidad mediante el "efecto mariposa" , desde la Argentina y en el año 2011 .
ResponderEliminarSaludos!
marineoooo hace un mes que no te metes?? :O!
ResponderEliminarHace meses me dijiste: Ya nos veo comentando "oye, y el premio aquel que te iban a dar por tu libro?" "ah, esque no pude ir, porque me coincidía con un trabajo" "si, a mi me tiene pasado, esque los de la editorial me vuelven loca..."
y deberíamos estar escribiendo como cabrones joder!!!