domingo, 22 de marzo de 2009

y me desmorono


Primero, teníamos que formar una buena base, crecer, estabilizarnos y comenzar nuestro camino. Luego, afianzar esa base. Y elegir. Elegir me costó mucho, me costó horas, sacrificios, decisiones que mi madurez no alcanzaba a comprender. Después de elegir, teníamos que echar a volar, apartar todo lo anterior y comenzar otra etapa. Se supone que a partir de ahí las cosas vuelven a estabilizarse. Nada de decisiones difíciles. Nada de elegir. Todo lo que tenemos que hacer es continuar por el camino marcado. Pero nadie me avisó de los cambios. De que en cuestión de semanas se podía desmoronar todo. Que miles de posibilidades me azotarían por cada costado, no dejándome avanzar, debilitándome cada vez más. No quiero tomar más decisiones. No quiero más dilemas. Mi camino tiene demasiados surcos, demasiados baches, tantos que no me veo capaz de poder superarlos. Intento arrastrar conmigo todo lo que forma parte de mi, pero tengo la impresión de que se me desprenden pedazos que van quedando atrás, e intentando recogerlos pierdo el norte y me desvío. Intento mirar atrás para ver el rastro que he dejado, pero está demasiado borroso, y mi propio orgullo no me permite dar un paso atrás. Tengo que sacar las fuerzas de algún lado para poder resurgir, como un fénix. Un ave grande y colorida, que bate sus alas con fuerza, alejando el mal de su alrededor y volando bien alto dejando huella a su paso. Pero el cansancio es como plomo en los pies, y a mi alrededor todo va cayendo en pedazos. ¿Cómo hago para recogerlos?Quiero que todo vuelva a la normalidad, no quiero sobresaltos, no quiero tener que elegir entre dos partes vitales de mi. No quiero las partes, quiero el todo.

1 comentario:

  1. Todos queremos el todo. Y cómo jode cuando no lo podemos tener. Si me necesitas, ya tu sabe ;)

    Beso, Pendejarl

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