El otro día dejé el armario abierto toda la noche. Cuando me desperté por la mañana estaba todo revuelto. Los papeles de mi escritorio desordenados, colillas encima de la mesa y, como no, mi cerveza se había terminado.
Hasta los monstruos de debajo de la cama respetan mi cerveza.
El ordenador estaba encendido y el reproductor abierto. The Great Southern Trendkill, de Pantera.
Y pienso... tengo que acordarme de cerrar el armario por las noches que entran extraños sureños mientras duermo.
miércoles, 20 de mayo de 2009
lunes, 30 de marzo de 2009
Con el sonido de un piano empiezo mi viaje. La música está a volumen bajo, y poco a poco voy dejando de escucharla. Me voy sumergiendo en las palabras, como si de agua se tratase, y todo a mi alrededor se vuelve borroso, como si no llevara gafas de buceo. Tan solo las letras permanecen nítidas, y me van atrapando. Mi mente vuela alto, el colchón cada vez se vuelve más blando. Ya no noto la cabeza apoyada en la dura pared, ni que tengo frías las puntas de los pies. Comienzo a escuchar las olas, y huelo a sal. Las agujas del reloj avanzan a escondidas, a mi me parece que pasan segundos, pero también años.
Vuelvo en mí cuando la poca luz de la calle casi no me permite seguir leyendo. En la cabeza vuelvo a notar la dureza de la pared. Tengo frío ya en todo el cuerpo. Las olas se desvanecen de repente, la música terminó hace tiempo. Me incorporo en la cama y veo los edificios a través de la ventana.
Cierro en libro y lo dejo en la mesilla. Intento situarme fuera de esas páginas y me desperezo. Ojalá pudiera permanecer entre las páginas todo el día.
Vuelvo en mí cuando la poca luz de la calle casi no me permite seguir leyendo. En la cabeza vuelvo a notar la dureza de la pared. Tengo frío ya en todo el cuerpo. Las olas se desvanecen de repente, la música terminó hace tiempo. Me incorporo en la cama y veo los edificios a través de la ventana.
Cierro en libro y lo dejo en la mesilla. Intento situarme fuera de esas páginas y me desperezo. Ojalá pudiera permanecer entre las páginas todo el día.
domingo, 22 de marzo de 2009
y me desmorono
Primero, teníamos que formar una buena base, crecer, estabilizarnos y comenzar nuestro camino. Luego, afianzar esa base. Y elegir. Elegir me costó mucho, me costó horas, sacrificios, decisiones que mi madurez no alcanzaba a comprender. Después de elegir, teníamos que echar a volar, apartar todo lo anterior y comenzar otra etapa. Se supone que a partir de ahí las cosas vuelven a estabilizarse. Nada de decisiones difíciles. Nada de elegir. Todo lo que tenemos que hacer es continuar por el camino marcado. Pero nadie me avisó de los cambios. De que en cuestión de semanas se podía desmoronar todo. Que miles de posibilidades me azotarían por cada costado, no dejándome avanzar, debilitándome cada vez más. No quiero tomar más decisiones. No quiero más dilemas. Mi camino tiene demasiados surcos, demasiados baches, tantos que no me veo capaz de poder superarlos. Intento arrastrar conmigo todo lo que forma parte de mi, pero tengo la impresión de que se me desprenden pedazos que van quedando atrás, e intentando recogerlos pierdo el norte y me desvío. Intento mirar atrás para ver el rastro que he dejado, pero está demasiado borroso, y mi propio orgullo no me permite dar un paso atrás. Tengo que sacar las fuerzas de algún lado para poder resurgir, como un fénix. Un ave grande y colorida, que bate sus alas con fuerza, alejando el mal de su alrededor y volando bien alto dejando huella a su paso. Pero el cansancio es como plomo en los pies, y a mi alrededor todo va cayendo en pedazos. ¿Cómo hago para recogerlos?Quiero que todo vuelva a la normalidad, no quiero sobresaltos, no quiero tener que elegir entre dos partes vitales de mi. No quiero las partes, quiero el todo.
lunes, 2 de marzo de 2009
libertad cultural
En unas elecciones se gana o se pierde. Pero cuando se pierde, y lo que gana es algo destructivo, un sentiemiento de rabia, de querer pero no poder hacer nada, te invade las entrañas.
Nada más pasar 24horas ya se estudian medidas abrasivas para la cultura, para el idioma, para la enseñanza. Y, ¿cómo vamos a mantener una cultura propia si ni siquiera nos dejarán impartirla en las escuelas?
En apenas un día se barajan múltiples posibilidades, cada una peor que la anterior, para sacar adelante el país. Estamos en crisis, sí, pero eso no se soluciona pisando por completo una sociedad.
Es difícil comprenderlo cuando no se tienen dos culturas, y una intenta pisar a la otra. Mejor dicho, el poder hace que una pise a la otra. Ahora veo todo lo que está pasando lejos de allí, lejos de esa tierra ahora dividida, con conflictos lingüísticos y culturales.
Solo quiero libertad, que cada cual escoja su cultura y no que se le impornga mediante decisiones de poder. Aunque , como siempre, estas líneas se van a quedar aquí, y la gente que piensa como yo se callará. Nos callaremos. Qué remedio : mayoría absoluta. Ellos, ¿son mayoría?
Nada más pasar 24horas ya se estudian medidas abrasivas para la cultura, para el idioma, para la enseñanza. Y, ¿cómo vamos a mantener una cultura propia si ni siquiera nos dejarán impartirla en las escuelas?
En apenas un día se barajan múltiples posibilidades, cada una peor que la anterior, para sacar adelante el país. Estamos en crisis, sí, pero eso no se soluciona pisando por completo una sociedad.
Es difícil comprenderlo cuando no se tienen dos culturas, y una intenta pisar a la otra. Mejor dicho, el poder hace que una pise a la otra. Ahora veo todo lo que está pasando lejos de allí, lejos de esa tierra ahora dividida, con conflictos lingüísticos y culturales.
Solo quiero libertad, que cada cual escoja su cultura y no que se le impornga mediante decisiones de poder. Aunque , como siempre, estas líneas se van a quedar aquí, y la gente que piensa como yo se callará. Nos callaremos. Qué remedio : mayoría absoluta. Ellos, ¿son mayoría?
martes, 24 de febrero de 2009
Con tantas libretas, folios arrugados, márgenes de libros y servilletas de papel que llevo llenando años y años (en resumen, cualquier superficie "escribible"), me planto ante el ordenador, coloco las manos sobre el teclado y ... nada.
Un día duro en la universidad, muchos trabajos, calor (febrero en Galiza no es así, maldito Madrid ¬¬) calor, calor... calor que me nubla la vista. ¿Sólo lo noto yo? Me cuesta respirar, y el aire no se mueve en la clase. Opto por marcharme, caminar hacia la puerta y tomar la primera bocanada de aire que entre en el edificio. Pero, en cambio, salgo y hace sol. Me pongo las gafas pero me ciega. Y el calor del edificio es demasiado insoportable. Todo a mi alrededor me parece ondulado, como en los desiertos de las películas. No entiendo qué me pasa, pero me empiezo a encontrar realmente mal. El camino al metro se hace eterno, solo rezo por que allí abajo no se repita el calor sofocante. Y me equivoco. Nada más subirme a las escaleras mecánicas, una bofetada de aire espeso me da en la cara. La mochila me pesa cada vez más. Las 9 paradas de metro se me hacen insoportables, agarrada a una barra resbaladiza que evita que mis piernas cedan ante mi peso.Por fin en la residencia, agua fría en la cabeza y me dejo caer en la cama, aún deshecha.
Y ya veis, al final sí que he escrito algo.
Un día duro en la universidad, muchos trabajos, calor (febrero en Galiza no es así, maldito Madrid ¬¬) calor, calor... calor que me nubla la vista. ¿Sólo lo noto yo? Me cuesta respirar, y el aire no se mueve en la clase. Opto por marcharme, caminar hacia la puerta y tomar la primera bocanada de aire que entre en el edificio. Pero, en cambio, salgo y hace sol. Me pongo las gafas pero me ciega. Y el calor del edificio es demasiado insoportable. Todo a mi alrededor me parece ondulado, como en los desiertos de las películas. No entiendo qué me pasa, pero me empiezo a encontrar realmente mal. El camino al metro se hace eterno, solo rezo por que allí abajo no se repita el calor sofocante. Y me equivoco. Nada más subirme a las escaleras mecánicas, una bofetada de aire espeso me da en la cara. La mochila me pesa cada vez más. Las 9 paradas de metro se me hacen insoportables, agarrada a una barra resbaladiza que evita que mis piernas cedan ante mi peso.Por fin en la residencia, agua fría en la cabeza y me dejo caer en la cama, aún deshecha.
Y ya veis, al final sí que he escrito algo.
jueves, 19 de febrero de 2009
injusto
No soy capaz de entender como la mente de algunas personas hoy en día está tan cerrada. Quizás es por ignoracia, o quizás son así porque quieren. Pero yo sigo sin entenderlo. ¿Cómo vamos a aceptar la multiculturalidad si directamente ya discriminamos a personas que proceden de otra parte, incluso de dentro del mismo país? Además en una cuidad grande, donde la mitad son extranjeros.
No entiendo como alguien que se supone que nos tiene que explicar los principales fundamentos filosóficos de los grandes pensadores, principalmente los aplicados al campo de los derechos, es capaz de hacer distinciones entre sus alumnos basándose en su lugar de procedencia. Pues si.
Y yo que pensaba que esas barreras estaban superadas ... Y claro, como siempre, a los que tienen el poder no se les puede decir nada. No puedo responder, no puedo defenderme. Sé que saldría yo peor parada. Algo que pensé que nunca me pasaría, pues sí, estoy viviendo en estos momentos el desprecio de una persona por proceder de otra comunidad autónoma, por tener una lengua diferente al castellano, por ser diferente.
Y también pensaba que si en algún momento me pasase esto, que no me iba a afectar, que no me iba a debilitar. Pero también me equivocaba, y sólo tengo ganas de volver a casa. No voy a bajar la cabeza, no quiero. Sólo necesito sacar fuerzas de algún lado, estoy muy cansada de todo...
miércoles, 18 de febrero de 2009
universidad
Madrugar, desayuno rápido, metro...
Gente en la universidad, en la cafetería sobre todo. Cafés y cervezas mañaneros. Yo casi prefiero la cerveza. Una clase aburrida y otro entretenida. Mucho curro, el profesor nos mete prisa, "como futuros periodistas, ¡tenéis que aprender a trabajar con el tiempo pegado al culo!".
Pero a mediodía sale el sol, los jardines se llenan de vaqueros rotos, litronas, libros en el suelo, y hasta alguna que otra guitarra. Mis amigas y yo optamos por unirnos también, prefiriendo sentir el sol mejor que la luz del proyector de clase. Una de ellas está enamorada de un francés de rastas que está sentado a nuestro lado. Otra está liando algo que huele verdaderamente bien. Yo me tumbo lentamente, mirando al cielo...azul, sin nubes... Alguien me ofrece un poco de cerveza, y me levanto para refrescarme. Me doy cuenta de que de repente mi amiga se levanta, y se sienta al lado del francés. La otra me pasa el porro y se levanta. Había olvidado algo. Yo me quedo allí, sintiendo como el calor va penetrando lentamente por mi cazadora. Estoy rodeada de gente pero me siento como ausente, como en una burbuja, estando allí, pero sin estar realmente.
Alguien de repente me tapa los ojos, y sonrío. Se acerca y me roza el cuello lentamente con los labios. Pero el calor se va en un instante, y me sobresalto. Era el viento, frío. Y pensaba que eras tú... Mi corazón volvió a su sitio, y volví a tumbarme en la hierba, mirando al cielo, sin nubes...
Gente en la universidad, en la cafetería sobre todo. Cafés y cervezas mañaneros. Yo casi prefiero la cerveza. Una clase aburrida y otro entretenida. Mucho curro, el profesor nos mete prisa, "como futuros periodistas, ¡tenéis que aprender a trabajar con el tiempo pegado al culo!".
Pero a mediodía sale el sol, los jardines se llenan de vaqueros rotos, litronas, libros en el suelo, y hasta alguna que otra guitarra. Mis amigas y yo optamos por unirnos también, prefiriendo sentir el sol mejor que la luz del proyector de clase. Una de ellas está enamorada de un francés de rastas que está sentado a nuestro lado. Otra está liando algo que huele verdaderamente bien. Yo me tumbo lentamente, mirando al cielo...azul, sin nubes... Alguien me ofrece un poco de cerveza, y me levanto para refrescarme. Me doy cuenta de que de repente mi amiga se levanta, y se sienta al lado del francés. La otra me pasa el porro y se levanta. Había olvidado algo. Yo me quedo allí, sintiendo como el calor va penetrando lentamente por mi cazadora. Estoy rodeada de gente pero me siento como ausente, como en una burbuja, estando allí, pero sin estar realmente.
Alguien de repente me tapa los ojos, y sonrío. Se acerca y me roza el cuello lentamente con los labios. Pero el calor se va en un instante, y me sobresalto. Era el viento, frío. Y pensaba que eras tú... Mi corazón volvió a su sitio, y volví a tumbarme en la hierba, mirando al cielo, sin nubes...
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